sábado, 22 de agosto de 2015
Ingrávidos
Eso que acabas de decirme es machista. No sé entender el objeto que te impele hacia inmolarte por un hombre que, de tristes y siempre nocturnas horas, te anda diciendo que te ama, que te hará feliz, que llora por ti-y tú diciéndole que "los hombre no lloran"-. Tan firme, es acaso, esa necesidad tuya de hacerlo sentir bien, de ponerlo tranquilo, de animarlo por las noches con mensajes de texto; ni el sexo sorpresivo que le ofrescas es remedio, porque para el todo es inocuo, y lo que dices y haces ni le mueve, ni le excita, ni le enternece y ni le consuela.
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domingo, 9 de agosto de 2015
La rebelión
Era el primer día en que la derrota se asomaba por la ventana, entrando a las casas a través de la ósmosis, confundiendose con el ambiente lúgubre que habitaba en toda la ciudad. Todas las personas, dentro de sus hogares, calentados por distintos mecanismos, se sentaban a evocar, esa misteriosa situación en la que cada uno, con su libre albedrío, era dueño de su propia fantasía, creando una ficción lastimera, pero atreviendose en sueños; a acabar con todo ello y buscar la felicidad, como si se tratace de un abrazo maternal, un ladrido de recibimiento de un perrito, la luz del alba sobre tu cara en domingo, la reconciliación amorosa, un primer beso, un primer amor...
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Abrió la boca que desconocía,
era noviembre, garúas renacidas
vinculaban los suspiros,
se miraban las manos
que inmolaban con distancia.
A metros se buscaban,
temblando los cuerpos desnudos
que eran imágenes precisas
de lo que entendían por "deceo".
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jueves, 25 de junio de 2015
Del desequilibrio
¿Astrofísica? Caminaba sueños,
musitando los tranquilos versos de Bolaño,
cerca, contiguo a mi ser
sombras abrigadas de aromas
pataleaban un aullido viral,
nos encontrabamos,
nos identificabamos,
distancia distancia.
En mis dedos
la tinta se comparaba
con las marchitas
oropendalas en su último
letargo de la vida.
miércoles, 17 de junio de 2015
Ingrávidos y etéreos
La voz más pequeña se encara al colosal hombre que no acepta cuestionamientos, ni planteamientos a sus juicios prácticos. Los castigos, los latigazos que hacían del pasado, el recuerdo en el contacto de cada sicatríz, cada diminuto aporte de la locura, el descontrol. Ella ha perdido todos sus derechos y todos pueden entender el porqué decidió ser prostituta. Se sabe que ella lleva un mes operando de servicio de compañía, al compás de los intervalos del reloj; alguien más aparece en cuya búsqueda se hila el placer morboso, conseguir un estado en el que el corazón esté a un leve latido de explotar, sus ojos parescan mareados, sus reacciones sean del gozo. Ella ha perdido sus derechos y es el momento en el que su "libertad" es tan "pura".
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